Historia: 50 aņos

Reseña

1.        Y… “la historia continúa”

Hoy la queremos ofrecer en sus RASGOS más significativos, con su caminar entre luces y sombras. Pero es fácil descubrir que, en este caso, los elementos positivos destacan. Nuestro deseo y propósito es anotarlos, de manera que cuantos han participado de esa historia, se sientan reconocidos; los que miran esa historia desde “fuera”, la descubran y gusten de ella.
El acontecimiento mismo de la celebración de los 50 años de presencia Pasionista en Orue-Euba es un motivo de gozo, de “tomar aire”, para seguir la marcha de cara al mañana.

Esta historia tiene unas RAÍCES profundas y sanas.
Tomamos conciencia de ellas.

2.       El origen de este camino

El año 1879 llegaban los primeros Pasionistas a Bilbao, y el año 1880 se erigía la primera comunidad en Deusto. La expansión fue enorme; la vida se expandía a raudales. En veinte años de historia, la Provincia del Sagrado Corazón contaba ya con 11 conventos y 2 residencias, algunas en tierras de Hispanoamérica.
Signo de esta vitalidad es que de esta Provincia matriz nacieron otras dos a nivel del estado español: en l905, la de la Sagrada Familia, con su sede central en Zaragoza; y el año 1923, la Provincia de la Preciosísima Sangre, con su sede central en Madrid.

La vitalidad no la lleva e encerrarse en sí misma,
sino a afrontar nuevas y sugerentes “aventuras”.

3.       Años de vitalidad exuberante

A pesar de las dificultades que surgieron en ese caminar, ya que la creación de las nuevas Provincias no resultaron fáciles, la expansión fue enorme. La abundancia de candidatos a la vida Pasionista y el espíritu misionero (el año 1913 se abría la presencia Pasionista en el Perú y, posteriormente, en Colombia y en el Caribe) supusieron un enorme empuje de vida.

Los tiempos no son nada fáciles
y las necesidades básicas y estructurales
requieren de nuevos planteamientos.

4.         Caminando con carencias

La formación de los aspirantes a la vida Pasionista, en sus inicios, dependía en gran medida, del colegio apostólico de Gabiria, pero que resultaba insuficiente a todas luces. De ahí la profunda inquietud de poder ofrecer una respuesta adecuada y más acorde a los tiempos. Asimismo, para seguir ofreciendo una respuesta a las exigencias y llamadas del mundo misionero.

Empujados por un espíritu de superación
y la ilusión de encontrar respuestas adecuadas,
nace el “retoño” de Orue-Euba.

5.       1948: el “sueño” empieza a hacerse realidad

Tras una serie de gestiones (en ocasiones complicadas) y los trámites necesarios, se lleva a cabo la compra de una finca, llamada ORUE, en el término municipal de Euba-Amorebieta, en la provincia de Bizkaia. Realizados dichos trámites, el 8 de abril de 1948, el obispo de Vitoria, Carmelo Ballester, concedía la autorización para la fundación de una comunidad Pasionista en este txoko de Orue-Euba y el 26 de mayo de 1948 se firmaba el documento de compraventa de la propiedad. El evento fue celebrado de forma exultante y con carácter excepcional por los religiosos.

Hay prisa por iniciar la nueva presencia
y poner en marcha el “sueño” que latía dentro.

6.       1949: primera presencia Pasionista en Orue-Euba

A primeros del año 1949 llegaban los Pasionistas a este lugar. Valentín Mendibe, Teodoro Orue y Julián Guerricagoitia se alojaron en el Caserío “Zubieta”, junto al río Ibaizabal, con vistas a poner en marcha aquel proyecto, en un primer momento, fundamentalmente educativo, pero que muy pronto se abriría a otras dimensiones, como la pastoral y la cultura euskaldun, y que tanta importancia tendrían en el futuro. Pero su primera tarea era cuidar del entorno y hacer los preparativos necesarios para la pronta construcción del edificio.

La ilusión y las ganas obran maravillas
y así se inicia el nuevo proyecto.

7.       1954: primera piedra del nuevo proyecto

Así se fue haciendo camino. El 24 de octubre de 1954 se llevó a cabo la bendición de la primera piedra. Una vez iniciadas las obras, la pequeña comunidad se encargaba también de inspeccionar la marcha de las mismas. Por supuesto que dieron por bien empleados todos los trabajos y esfuerzos realizados, a la vista del espléndido edificio que se iba levantando, poco a poco, ante los ojos, en la pequeña loma que domina el río Ibaizabal.

La tierna “planta” va erigiéndose en hermoso edificio
que configura a todo el entorno.

8.       1956: puesta en marcha del proyecto

En menos de dos años, se llevó a cabo la inauguración del centro, si bien las obras no estaban concluidas. Era el 14 de septiembre de 1956. Como la ocasión requería, se festejó el acontecimiento, en medio de un ambiente solemne, con la presencia de un numeroso grupo de seminaristas, el claustro de profesores y los Superiores Mayores de la Provincia religiosa. Al día siguiente, día 15 de septiembre, se llevó a cabo la inauguración oficial de las clases.
La vida académica y las clases propiamente dichas no dieron comienzo hasta el día 20, fecha en que se celebró la acostumbrada reunión de profesores. La comunidad estaba formada por 14 religiosos: 9 sacerdotes y 5 hermanos.

A pesar de las limitaciones,
los primeros “frutos” llegan
y la ilusión recobra nueva fuerza.

9.       1957: los primeros frutos

El 4 de mayo de este año partieron, para el noviciado de Angosto, 24 jóvenes alumnos, que habían terminado los estudios de humanísticos. Era el primer grupo que salía de Orue-Euba. Y los “sueños” empiezan a hacerse una realidad palpable.

Sembrar, sembrar, sembrar…
es la tarea callada durante años;
si bien se sienten cambios fuertes
y que van a tener una clara repercusión
en la Familia Pasionista.

10.     1956-1969: Semillero de vocaciones

Efectivamente, su tarea fundamental fue de Seminario, básicamente orientado a la vida pasionista y creado para dar una solución efectiva a las carencias pedagógicas del antiguo colegio de Gabiria. Lo logró con creces. En lo estrictamente académico, todo parecía funcionar de forma bastante satisfactoria. Pero en el ámbito religioso-vocacional, muy pronto se empezaron a notar los efectos de una crisis prácticamente universal. Especialmente a partir de mediados de los años sesenta, hace acto de presencia el declive vocacional, con los interrogantes que conlleva. Los profundos cambios sociales, culturales y eclesiales tuvieron un reflejo significativo en el centro.

Pero la inquietud interna es enorme,
y la comunidad se abre a nuevas posibilidades
y campos de acción.

11.         Tiempos de generosidad y de entrega

Con todo, estos años, complejos y delicados, son una etapa cargada de idealismo religioso y de entusiasmo, tanto en la Comunidad Pasionista, como por la afluencia de candidatos al centro.
Los religiosos, con enorme generosidad, además de empeñarse en la labor educativo, con lo que suponía de dedicación y esfuerzo, atendían varios centros de pastoral, y a diversos grupos y comunidades.
Esta dimensión pastoral se extiende ampliamente por tantos rincones y pueblos de Bizkaia: Misiones Populares, predicaciones, atención a grupos de jóvenes y adultos… crean una enorme red de acción pastoral, con vistas a la FORMACIÓN de laicos, comprometidos en la cultura euskaldun, en los valores de vida y en el compromiso social y humano.

La inserción en el entorno y las inquietudes del pueblo
tienen una cabida especial
en la vida de esta presencia pasionista.

12.         Compromiso por la cultura del pueblo

La acción pastoral anterior se visualiza, en toda esta época, convirtiendo a Orue-Euba en un destacado centro de encuentro y de acción. Sus “Euskal Jaiak” llegaron a tener renombre significativo en toda Euskal Herria. La comunidad Pasionista y la Cofradía de la Pasión fueron los artífices y animadores de esta destacada dimensión y que tanta repercusión tendría en el futuro.

Pero el CARISMA de la Familia Pasionista
empuja a nuevas expresiones de vida,
aportando y ofreciendo al entorno enormes posibilidades.

13.     Una ayuda inestimable

Se echaba en falta una carencia significativa en aquel conjunto de Orue-Euba y es que era un contrasentido: quienes estaban dedicados, de forma especial, a Misiones y Ejercicios, no contaran con una casa destinada para tal fin. De ahí que esa idea fue cuajando poco a poco, y haciéndose realidad, aunque fuera con medios elementales. Al comienzo de los años sesenta se inició ese camino, si bien con las limitaciones palpables. El año 1961 tuvo lugar la primera tanda de Ejercicios.
El año 1964 ya funcionaba a pleno rendimiento, si bien el número de habitaciones era claramente insuficiente. El año 1966 se llevó a cabo una nueva reestructuración, ganando en prestaciones y en posibilidades.
A lo largo de 30 años ha ejercido una hermosa labor de ACOGIDA y ofreciendo una posibilidad para la espiritualidad de tantas personas y de grupos, que buscaban este rinconcito para la oración y para el encuentro.
Grupos de colegios y de parroquias; jóvenes y adultos; encuentros de religiosos y de seglares; grupos de oración y sacerdotes de la Diócesis; talleres de oración y grupos catecumenales; y un largo etcétera.
La atención, la acogida, la conservación de las diversas dependencias y el servicio han tenido una respuesta, posiblemente desigual, si bien generoso en todo momento. Es significativa la presencia de las Religiosas Pasionistas de San Pablo de la Cruz que durante años han atendido con delicadez y dedicación a la Casa de Espiritualidad; esta presencia se dejó notar y es necesario hacerlo constar.

Pero son necesarios también otros servicios
y, con enorme generosidad y entrega,
se hacen realidad,
colaborando en la marcha del Proyecto.

14.     Un complemento significativo

En esta etapa, Orue-Euba contó con una ayuda significativa desde la actividad del CASERÍO y los diversos servicios prestados. No eran tiempos fáciles y menos para afrontar el numeroso grupo de candidatos; la economía era un aspecto singular de la marcha del proyecto. Además del establo que se preparó desde los inicios, el gallinero, construido entre los años 1965-1966, fue una ayuda, tanto de cara a las necesidades de la vida del Seminario, como de cara a sanear una economía necesitada de toda ayuda. El año 1973 la granja contaba en torno a 18.000 gallinas; en el caserío contiguo, un considerable número de vacas, novillos y terneras ayudaban al conjunto económico del proyecto.
Todo ello, con enorme generosidad, sacrificio y colaboración de todos los miembros, tanto de la comunidad, de los aspirantes, de los Hermanos y de los seglares que trabajaban en las diversas áreas del conjunto. Una mención especial a todos ellos.

Pero los cambios se suceden con celeridad
a nivel social, cultural y eclesial,
y es necesario abrirse a nuevos desafíos.

15.     1969-1977: una nueva etapa en la labor educativa

Los cambios sociales, culturales y eclesiales mencionados con anterioridad, empujaron hacia un nuevo planteamiento del proyecto educativo. Es la segunda etapa, que se inicia el año 1969 y que llegará hasta el 1977. Es la historia del “Colegio San Gabriel”, plurivocacional y abierto.
El proyecto se plantea con capacidad para seiscientos niños y jóvenes, llegados de todas partes, en régimen de internado unos, como mediopensionistas otros, o como alumnos externos los de más cerca.
Asimismo, logrado el reconocimiento oficial, se vio forzado a adaptarse a la nueva situación, ampliando la plantilla del profesorado, especialmente seglar, ya que la crisis vocacional hacía mella en la presencia de los religiosos, además de la necesaria titulación académica exigida. La situación era nueva y las respuestas exigidas, también y necesariamente, tenían que ser nuevas.

Labor educativa y acción pastoral,
como complementarios:
se inicia una nueva experiencia, la parroquial.

16.     1974: ampliación de la dimensión pastoral

Los cambios mencionados, también tuvieron una repercusión en la acción pastoral, más allá del campo educativo. Los aires renovadores del Concilio Vaticano afectaron de forma singular a la comunidad Pasionista de Orue-Euba, y el 19 de noviembre del 1974, este lugar se convirtió en Parroquia, denominada de San Miguel Arcángel y San Pablo de la Cruz; referencia para el entorno rural de la zona, convirtieron la pastoral parroquial en un eje fundamental de la presencia pasionista en este lugar.
El cambio era significativo en cuanto a mentalidad y trabajo a realizar, ya que la inserción en la pastoral Diocesana conllevaba sus posibilidades y ventajas, pero también sus condicionantes.
En esta dimensión, realizada también con enorme dedicación por parte de los religiosos, se llevaba a cabo con medios estructurales limitados, ya que el templo parroquial se hallaba en los bajos del Centro de Espiritualidad y de la residencia de los religiosos y sin los locales adecuados y necesarios para una dinámica pastoral. Sólo el paso del tiempo y unos nuevos planteamientos darán una respuesta adecuada a esta situación.

17.     1977: la Ikastola LAUAXETA

Los cambios anteriormente mencionados y las consecuencias que acarrean, fuerzan a dar nuevos pasos, que vuelven a suponer audacia, valor y visión de futuro. Así, nace la tercera etapa del quehacer como centro educativo, e inicia su andadura en el curso 1977-1978. Es la Ikastola LAUAXETA, que iría absorbiendo progresivamente los diversos niveles que se impartían en el colegio. La plena integración del colegio por la Ikastola se produciría el curso 1981-1982.
El proyecto educativo mantenía los valores trabajados a lo largo de su historia como centro, pero adaptándose a las nuevas exigencias. Reconocido en instancias superiores por su peculiaridad y singularidad, actualmente atiende a cerca de 1.400 alumnos.

Se abre una etapa intensa
y de búsqueda de nuevos caminos,
para unos tiempos definitivamente distintos.

18.     1980-1998: tiempos de compromiso y de búsqueda

Tanto en la labor educativa (con participación directa menor de religiosos por la falta de personal), como en la labor como Centro de Espiritualidad y en la labor pastoral parroquial y de diversos movimientos, sigue siendo constante y mantenida. Especialmente, para la zona rural del entorno, Orue-Euba es un referente, y la comunidad Pasionista se expande en la atención dedicada a las diversas parroquias o centros de culto. Nuevas experiencias tienen lugar estos años, si bien las limitaciones del personal vuelven a sentirse con fuerza.
Con todo y a nivel general de la Provincia Pasionista de Euskal Herria, son tiempos de búsqueda profunda y que sólo con el paso de los años darán los frutos. Así, en el caso de Orue-Euba.

Se refuerza una de las dimensiones
que ha recorrido toda la historia de Orue-Euba:
el desafío CULTURAL.

19.     Se afianza el desafío cultural

En estos años se van a dar nuevos pasos en esta dimensión, que ha marcado la vida de Orue-Euba a lo largo de sus 50 años de presencia. Ahora como respuesta a los nuevos tiempos y a la realidad tan compleja del entorno. Así surge el apoyo y el compromiso con las editorial Ibaizabal, como también la inserción en IKA (Ikastola katolikuen Alkartea), de cara a ofrecer un apoyo a toda la cultura euskaldun, vivido desde unos valores profundamente humanos y cristianos. Esta opción irá asumiendo compromisos amplios y concretos hasta alcanzar la situación actual.

Tras los años de búsqueda y de reflexión,
es necesario dar pasos
con vistas a una NUEVA presencia.

20.     1998: Nuevos tiempos

Cuanto se ha ido gestando en todos esos años de búsqueda, empieza a tomar forma concreta y que nos lleva a la situación actual.
Se afronta una REFORMA profunda de la presencia Pasionista en este lugar. Si a nivel de labor educativa ya nos encontrábamos en la tercera etapa, en ésta de la presencia Pasionista, se plantea una NUEVA PRESENCIA. Para ello se reestructura completamente el edificio de la comunidad, adaptándose para ofrecer un servicio como Residencia de enfermos y de Mayores, al mismo tiempo que seguía acogiendo a la comunidad Pasionista. La capacidad de cambio que se muestra es encomiable. Nos encontramos en el año 1998.

Las decisiones llevan a realizar proyectos con nuevo estilo
para responder a la realidad circundante.

21.         Nuevo Templo y nuevas prestaciones

Otra de las expresiones de esta NUEVA presencia Pasionista en Orue-Euba es la construcción del nuevo Templo, con los consiguientes locales, como respuesta al compromiso de seguir siendo un lugar de encuentro, de formación y de oración y todo ello de cara al futuro, además de la atención a la zona rural y como referente de la misma. El Centro de Espiritualidad asume así nuevas formas en estos nuevos tiempos.

Y se abre la última puerta: el FUTURO.

22.     “Lo mejor está por acontecer”

Viene a ser el último eslabón de esta historia y de su recorrido. Lógicamente, queda mucho por hacer; no hay ninguna duda al respecto. Pero ése es el DESAFÍO de cara al FUTURO.
La última iniciativa de esta comunidad Pasionista es la puesta en marcha de una Página Web (www.bidean.net) que contribuya en esa inmensa labor que queda pendiente. “Bidean”, “en camino”: es todo un estilo de ser y de vivir que se quiere hacer realidad, poco a poco, como una pequeña aportación al conjunto. Es la propuesta y es, también, un nuevo desafío. Desde ahí se proclama que… “Lo mejor está por acontecer”.





 

Orue - Euba

 
 
bidean@bidean.net
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