32ª Semana del Tiempo Ordinario

Jueves, 14 de Noviembre del 2019

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Caminar con el Evangelio

Evangelio del Día y comentarios

C-Tor-C-32-J.doc
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EVANGELIO ( Lucas 17, 20-25)

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el Reino de Dios, Jesús les contestó:
- «El Reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el Reino de Dios está dentro de vosotros».

Dijo a sus discípulos:
- «Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del Hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del Hombre en su día.
Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación».

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CLAVES para la LECTURA

- La perícopa de Lc 17, 20-37, a la que pertenece el fragmento que acabamos de leer, constituye una especie de «pequeño apocalipsis lucano» (en Lc 21, 5-36 se encuentra una intervención más amplia) que se ocupa de la cuestión de la venida del Reino de Dios (vv. 20ss) y del Hijo del hombre (vv. 22-25).

- Ya está cerca Jerusalén, la meta del viaje de Jesús, y los discípulos «creían que el Reino de Dios debía manifestarse de un momento a otro» (Lc 19, 11). Sin embargo, son los fariseos quienes interrogan a Jesús respecto al «cuándo» (v. 20): tras la experiencia del exilio de Babilonia (Jr 25, 11; 29, 10) lo esperaban evaluando los tiempos y los signos (Dn 9, 2; 12, lss). En lo que respecta al Hijo del hombre, hay que mantener un discurso análogo. Con todo, tanto en un caso como en el otro -y ésta es la advertencia de Jesús- nadie puede decir: «Está aquí o está allí» (v. 21 y también en el v. 23). Es una invitación a acoger el Reino que ya está presente «entre vosotros» (v. 23) en la persona de Cristo («dedo de Dios»: Lc 11, 20), aunque no sea fácil reconocer la visita del Señor dentro de la historia, en los acontecimientos.

- Por lo que se refiere al retorno escatológico de Cristo, se llevará a cabo de improviso -especialmente para los que se dejen coger sin estar preparados-, pero será visible «desde un punto a otro del cielo» (v. 24). Ahora bien, antes es preciso que se cumpla el tiempo de la pasión y del rechazo por parte de los hombres (como está preanunciado en Lc 9, 22 y ratificado en 18, 31-33). Hemos de recorrer todos los días de la vida, con su carga de sufrimientos y contradicciones: no puede haber historia de la salvación fuera de la misma historia.

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CLAVES para la VIDA

- La llegada a Jerusalén está ya próxima y se piensa que se producirá algo espectacular para manifestarse así la llegada definitiva del Reino de Dios. Jesús, el Maestro, nuevamente ofrece la clave para afrontar y vivir este momento: “el Reino de Dios ya está entre vosotros” (v. 21). Y es que él mismo, Jesús, es presencia viva y definitiva de ese Reino. Nada de acciones espectaculares y que ofusquen, sino esa presencia que ofrece vida y salvación y, todo esto, en plenitud, si se le acoge con un corazón cargado de sencillez.

- ¡Cuántas veces el deseo de algo espectacular y que además convenza, puede impedir el descubrir la visita del Señor en los acontecimientos de la historia! Jesús, más bien, lo compara con el fermento que actúa en lo escondido, con la semilla que es sepultada en tierra y va produciendo sus frutos. “Venga a nosotros tu Reino”, pero ese Reino está ya actuando en lo cotidiano, en lo sencillo; ahí hay presencia de Dios si se le quiere aceptar.

- Dios, pues, no está “ausente” de mi (nuestra) vida y de mi (nuestra) historia. Siento que es eso lo que Jesús me (nos) quiere enseñar cuando me (nos) dice claramente “el Reino de Dios está ya entre vosotros”. No dejarme (dejarnos) ofuscar por lo solemne, lo llamativo, las grandes revelaciones; acoger cada día su presencia siempre nueva y portadora de vida; ofrecerla en forma de fermento que actúa en lo escondido, de manera callada; agradecer que así sea, aunque la cultura de nuestro mundo tarde en entender ese proceder y esa presencia... ¡es todo un programa de vida para mí, para nosotros, y que requiere toda una espiritualidad! ¿De acuerdo...?

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ORACIÓN para este DÍA

“Abre mi (nuestro) corazón, Señor Jesús, a tu Palabra, a tu presencia, para que descubra (descubramos) la semilla de tu Reino en nuestro mundo”.

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