Ciclo B - Tiempo Ordinario2 - Domingo 20º - 19 de agosto - Año 2018

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: un domingo más, nos reunimos para celebrar nuestra fe con otros hermanos y hermanas, animar nuestra esperanza y revisar e impulsar nuestro amor.

Traemos a nuestra celebración las ocupaciones y preocupaciones de la actualidad y de la vida: la crisis económica y las situaciones límites que está creando; los enfrentamientos bélicos en diversos lugares del planeta; el hambre que sigue matando en tantos rincones de la humanidad; la enfermedad en sus diversas formas aún desconocidas; la falta del diálogo y, como consecuencia, la falta de paz en tantos lugares de nuestra sociedad…

Pero sabemos que no estamos solos, solas; el mismo Dios nos invita a tomar parte del banquete preparado para los amigos y amigas, pues Cristo nos invita a comer su Cuerpo, identificarnos con Él, para vivir nuestra entrega sin cálculos ni medidas egoístas, dispuestos y dispuestas a romper moldes y esquemas prefabricados para entregarnos a los-as demás en plena comunión de vida.

Que la Eucaristía nos dé su fortaleza para que vivamos, en todos y todas y para todos y todas, desde la entrega y el amor.

Moniciones a las lecturas

1.ª lectura: Proverbios 9, 1-6

El autor sagrado recoge cuanto descubre en el corazón y en la historia de Israel; por eso, en el Antiguo Testamento, es frecuente la imagen del banquete. En este texto de hoy se nos presenta la Sabiduría, a quien se le identifica con el mismo Dios. Él prepara un banquete e invita a todos y todas a la mesa. De este modo, se anuncia el banquete eucarístico ofrecido por Jesús en el evangelio. Nos disponemos a acoger esta reflexión.


2.ª lectura: Efesios 5, 15-20

El apóstol Pablo, siempre preocupado de su comunidad para que viva en una actitud adecuada a la nueva situación de la que participa, en el texto de hoy, invita a la vigilancia, entendida como sobriedad de vida y como compromiso en emplear el tiempo presente en sintonía con el Espíritu de Cristo Jesús. Sencilla y sugerente reflexión. La escuchamos.


Evangelio: Juan 6, 51-58

El pasaje evangélico (también el de este domingo) sigue centrado en el discurso sobre el Pan de Vida. Jesús, además de responder a las objeciones de sus oyentes, expone en profundidad el sentido de la Eucaristía, llegando al núcleo mismo de este hermoso e inmenso don: el que come el Cuerpo y bebe la Sangre de Cristo se transforma en Él, y esa comida es germen de vida para siempre. Acogemos, con gozo y serenidad, su mensaje.

Oración de los fieles

Por medio de Jesús, Pan de Vida, presentamos al Padre nuestra oración humilde y llena de confianza.

1.- Para que la Iglesia sea firme y constante en presentar el Evangelio a todas las personas. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Por el Papa, los Obispos, los Sacerdotes y los Laicos comprometidos, para que hagan de la Eucaristía la fuente de sus vidas y el centro de la Evangelización. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Para que sea posible la paz en nuestro Pueblo, en Palestina, en Israel, en Sierra Leona, en Irak, en Siria y en tantos lugares del mundo, y para que se abran caminos nuevos para el diálogo y la tolerancia. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por todos los hombres y mujeres que se dedican a trabajar por el bien de los demás y se esfuerzan como voluntarios, para que el Señor bendiga sus vidas y su acción y les mantenga en su entrega. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Para que nuestra Comunidad Parroquial (los sacerdotes, los-as jóvenes y los adultos y las adultas) hagamos de nuestra vida una entrega en favor de los-as pobres, los-as marginados-as, los-as enfermos-as, por todos y por todas los-as que son los últimos y las últimas. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

Nota: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

Por favor: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UNA CRUZ

(Hace la ofrenda una de las personas adultas de la comunidad. Y la cruz que presenta es una de las que habitualmente llevamos al pecho. Tras presentársela al presidente, dice:)

ORACIÓN - MOTIVACIÓN: Señor, yo te ofrezco esta pequeña cruz, que tantos y tantas llevamos al cuello, más como adorno que como signo distintivo de los-as que seguimos a Jesucristo. Hoy te la ofrezco, en mi nombre y el de toda la comunidad, porque queremos expresarte nuestro deseo de vivir en radicalidad el seguimiento de tu Hijo, sin dejarnos arrastrar por la fuerza de los valores de este mundo. Danos tu fortaleza para que no nos arredren las dificultades y las cruces de la vida, para que vivamos para todos y todas, desde la entrega y el amor.


PRESENTACIÓN DE UN GLOBO TERRAQUEO

(Un miembro adulto de la comunidad hace esta ofrenda, mejor si está implicado en una actividad que sobrepase los límites concretos de la comunidad y vaya encaminada al servicio de la sociedad o de cualquiera de los grupos diferentes o marginales)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este globo terráqueo, que utilizan nuestros niños/niñas y jóvenes en sus estudios de geografía para conocer este mundo y poderlo querer más y mejor. Por otra parte, así de pequeño, nuestro planeta parece realmente esa aldea soñada por los hombres y mujeres, en la que nadie sea extranjero-a o diferente, sino que todos y todas somos conciudadanos y conciudadanas.

Te pido erradiques del mundo toda tentación y realidad de odio que producen las diferencias religiosas y raciales, y que nos hagas a nosotros y nosotras, así como a todos y todas los-as seguidores de Jesús que vivimos por cualquier país del mundo, luchadores infatigables contra todo forma de racismo y de exclusión. Haznos testigos de la tolerancia, el diálogo, la comprensión, la compasión y el amor universal.


OFRENDA DEL TERCER MUNDO

(La puede hacer otro/a joven o, de existir en la comunidad, un miembro de alguna ONG)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: A mí me corresponde, Señor, traerte otro de los sufrimientos que rompe tu corazón de Padre, pues implica a una buena parte de la humanidad. Te ofrezco el hambre, la miseria y el subdesarrollo del Tercer Mundo. También te traigo las semillas de esperanza de tantas y tantas personas del Primer Mundo, que son sensibles con los problemas de los-as más pobres del mundo; que crezca el número de personas que se comprometan por el cambio de la sociedad y del mundo.


PRESENTACIÓN DE LA LUZ

(Sería interesante que lo pudiera ofrecer algún miembro comprometido/a de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, en nombre de cuantos y cuantas estamos reunidos, yo te ofrezco hoy esta luz, que la queremos unir a las que lucen sobre la mesa del altar. Ella es el símbolo del efecto del bautismo en nosotros y en nosotras y de nuestro compromiso. La ha prendido tu Hijo Resucitado, que es quien ilumina nuestro corazón, y quiere que nosotros y nosotras, con nuestras palabras y nuestra vida, seamos luz que alumbra las tinieblas del mundo. No permitas nunca, Señor, que seamos opacos para los demás.


PRESENTACIÓN DE UN CUENCO

(Puede hacer la ofrenda uno de los jóvenes de la comunidad. Con él queremos expresar la disponibilidad del creyente)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este cuenco, símbolo de mi receptividad, como la de cualquier creyente. A imagen de María y de tantos testigos y creyentes, queremos ser como este cuenco, dispuestos y dispuestas a recibir tu Palabra y tu gracia. Sin ellas nosotros y nosotras no somos nada o, si lo somos, es pura autosuficiencia y alejamiento de ti. No dejes de llenar nuestros corazones con tu gracia, Señor.

Prefacio

(Puestos en pie, el Presidente inicia la oración de Acción de gracias, a la que se une la comunidad, diciendo: «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE VIVES EN NOSOTROS Y EN NOSOTRAS Y NOS DEJAS VIVIR EN TI»).

Te damos gracias y te bendecimos, Señor,
Dios del cielo y de la tierra,
que creaste al hombre a tu imagen
y, tras su desobediencia y pecado,
no lo abandonaste para siempre,
sino que le mantuviste encendida la esperanza
hasta que, en tu Hijo Jesucristo,
muerto y resucitado por nosotros y nosotras,
nos recreaste para una vida nueva,
la de tus hijos e hijas en tu Hijo.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE VIVES EN NOSOTROS Y EN NOSOTRAS Y NOS DEJAS VIVIR EN TI».

Te damos gracias y te bendecimos, Padre,
que no permitiste a tu Hijo que
conociera la corrupción del sepulcro.
Y si Él fue fiel hasta la muerte
y cumplió a lo largo de toda su vida tu voluntad,
Tú le premiaste con la resurrección
y, desde entonces, sentado a tu derecha,
es el primogénito de los resucitados,
el entronizado en la vida
para ser Señor de la historia
y de la realidad toda.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE VIVES EN NOSOTROS Y EN NOSOTRAS Y NOS DEJAS VIVIR EN TI».

No le fue extraño, Padre, estrenar esa vida,
porque es la suya,
y cuando recorrió los caminos de Galilea,
se puso siempre en su favor.
Así, curó a los enfermos-as,
devolvió la vista a los ciegos-as
la voz a los mudos-as,
reinsertó a los-as marginados-as,
devolvió la esperanza a los-as pobres,
y resucitó a los-as muertos-as.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE VIVES EN NOSOTROS Y EN NOSOTRAS Y NOS DEJAS VIVIR EN TI».

Esa vida suya, que es su Espíritu,
es la vida de todos nosotros,
todas nosotras y del mundo.
Está entre nosotros, nosotras
y lo celebramos con el pan
y la bebida de la vida eterna.
Así lo afirmó Él mismo
en la noche que se le nubló la esperanza
y la tierra era amenazada de muerte,
cuando afirmó que el pan era su carne
y el vino de una copa, su misma sangre,
entregados por nosotros y nosotras,
como semillas de la vida eterna.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE VIVES EN NOSOTROS Y EN NOSOTRAS Y NOS DEJAS VIVIR EN TI».

Padre de todos los hombres
y de todas las mujeres,
te damos eternamente las gracias,
y cantamos sin cesar nuestra alabanza,
porque, por la resurrección,
Jesucristo está en comunión contigo
y nos permites vivir también a nosotros y a nosotras
en comunión con Él.
Por eso, celebramos con alegría
nuestro nuevo nacimiento,
que nos de opción a la vida permanente.
Que tu Iglesia, Señor, y todos nosotros y nosotras
seamos, en medio de los hombres y mujeres,
testigos de la nueva vida resucitada.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE VIVES EN NOSOTROS Y EN NOSOTRAS Y NOS DEJAS VIVIR EN TI».

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: juntos hemos celebrado la memoria de la muerte y la resurrección de Jesucristo. Hemos participado en la Eucaristía, nos hemos identificado con Él. Ahora, cada uno y cada una de nosotros y de nosotros, somos enviados y enviadas al mundo para transformarlo a imagen del mismo Señor, para sembrar, -en medio de la división y del egoísmo-, la vida que hemos celebrado, y vivir desde la fuerza de la Palabra, que nos ha hablado de comunión con Dios, los hermanos y las hermanas. Que así sea. ¡Feliz semana de testimonio evangélico!

Reflexión para este día

“El que come mi carne y bebe mi sangre
habita en mí y yo en él”.




Sin lugar a dudas, una de las aspiraciones más profundas y vitales de toda persona es la VIDA, es el deseo de vivir, de vivir en plenitud. De ahí que hoy día, y por todas partes, se nos hable de “calidad de vida”, de “mejorar las condiciones de vida”, de...

¡Es curioso el mensaje de este domingo! Porque Jesús se atreve a afirmar que “el que coma de este pan vivirá para siempre”. Y se refiere al PAN que ÉL MISMO ofrece al mundo, a sus seguidores. ¿Será verdad? ¿O será una especie de “fantasmada” de este Jesús?

Hoy, a los-as creyentes, se nos ofrece JESÚS como FUENTE DE VIDA y ESPERANZA; como Aquél en quien está lo imperecedero; como Aquél que puede transformar nuestra vida y animarla. Pero claro, esto supone VOLVER a los VALORES EVANGÉLICOS más profundos, como la sencillez, la sobriedad, la solidaridad con todos y todas, la acogida a los-as débiles y pequeños-as, la amistad sincera, el encuentro gozoso con el Padre; es decir, aquello que el mismo Jesús vivió intensamente en su vida y caminar en el proyecto de Dios.

¿Seremos capaces de ALIMENTARNOS de este PAN que Jesús nos ofrece? ¿Seremos lo suficientemente inteligentes como para saciar nuestra hambre y nuestra sed en Aquél que realmente puede llenarnos?

¡DICHOSO y DICHOSA quien se alimenta del PAN de la VIDA:
porque su vida tendrá PLENITUD!

bidean@bidean.net
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