Ciclo B - Tiempo Ordinario2 - Domingo 14º - 08 de julio - Año 2018

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Bienvenidos bienvenidas, hermanos y hermanas, a este encuentro de fraternidad junto al Señor Jesús. Él, una vez más, nos convoca y reúne en torno a la mesa de la Palabra y a la mesa de la Eucaristía. Así compartimos, con otros seguidores, la misma fe.

Hoy, la Palabra de Dios viene a interpelarnos de nuevo: cómo es nuestro seguimiento a Jesús. Y para que no nos dejemos llevar por las apariencias sino que profundicemos más, se nos pide dar el salto para buscar el misterio que se esconde en la persona de Jesucristo. Sólo quien da ese salto, experimenta en su corazón la salvación, descubre el sentido de su persona y se empeña en hacer, en la realidad de su vida, el proyecto de seguir los pasos del Señor. No hay excusa posible.

En este clima de encuentro y de celebración, iniciamos, hoy, la Eucaristía.

Moniciones a las lecturas

Lectura: Ezequiel 2, 2-5

A lo largo de la historia de la salvación, Dios ha ido guiando a su pueblo mediante los profetas. Con todo, al profeta Ezequiel, no se le garantiza el éxito de su misión; por el contrario, se le advierte de la posibilidad real de ser rechazado. De este modo, experimenta la aparente esterilidad de su misión, pero el contenido de su palabra es un signo para Israel de que Dios sigue presente y preocupado por su pueblo. Escuchamos esta experiencia real del profeta.


Lectura: 2 Corintios 12, 7b-10

El apóstol Pablo, el gran proclamador del Evangelio, sabe que, pese a su pequeñez y debilidad en una tarea tan ardua y difícil como es dar testimonio de Jesús, ese trabajo no será sólo gracias a sus fuerzas, sino a la grandeza de quien le envía. Y es que, en la debilidad, se hace presente la fuerza de la cruz de Cristo. Ésta es la convicción del apóstol. Acogemos su testimonio.


Evangelio: San Marcos 6, 1-6

El evangelista Marcos nos presenta a Jesús en su ciudad natal, en Nazaret. Y como sus paisanos le conocen de siempre, el asombro ante sus palabras se convierte en desconfianza: algo que, por otra parte, ya había ocurrido con los profetas en Israel. Sus compaisanos le juzgan por las apariencias externas, pero no descubren el misterio de vida del que Jesús es portador. Escuchamos este relato que también nos puede afectar, hoy, a nosotros, sus seguidores.

Oración de los fieles

Con la confianza que nos da el sentirnos hijos e hijas de Dios, acudamos a Él con confianza y presentémosle nuestras necesidades y las del mundo.

1.- Por toda la Iglesia, para que sepa descubrir en el mundo la mano de Dios, y pueda conectar con las nuevas realidades que se dan en ella. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Por los gobernantes de todas las naciones, para que sean sensibles a las voces de los profetas y a sus críticas, y mejoren así las condiciones humanas de los más desfavorecidos y desfavorecidas de la tierra. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por todas las personas que trabajan en favor de la PAZ, que no les falte nuestra ayuda y solidaridad. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por todos y todas los/as que carecen de trabajo, vivienda o alimentos; por todos y todas los/as que sufren soledad, injusticia o persecución, para que no les falte nuestro apoyo. Haznos, Señor, sensibles y cercanos a todas esas personas. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Por todos y todas los/as que nos hemos reunido en esta celebración, para que Jesús, a quien hemos escuchado, sea el centro de nuestras vidas. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad, o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN LIBRO DE TEOLOGÍA

(Un libro de teología o de exégesis bíblica, que puede ofrecer el o la responsable de la catequesis de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy este libro, expresión del conocimiento teológico o bíblico. Realmente el conocimiento no está reñido con la sencillez y humildad de corazón, aunque quien se fía exclusivamente de lo que sabe y no lo relativiza, ése se opone a la gente sencilla de la que habla el Evangelio. Nosotros y nosotras, Señor, queremos crecer en experiencia y sabiduría de Ti y, desde ellas, conocer toda la realidad con tu mirada. Para ello, confiamos en que Tú llenes nuestros corazones con tu Espíritu y, así, podamos sentir, ser y vivir sólo desde Ti y para Ti.


PRESENTACIÓN DE UN NIÑO O UNA NIÑA DE LA COMUNIDAD

(Esta ofrenda la debe hacer su mismo padre)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo a mi propio(a) hijo (hija). Y lo hago en la esperanza de que Tú me enseñes, a través de él (ella), lo que significa tener un corazón como el suyo, capaz de fiarse como él (ella) lo hace, de sentir y de ser como un niño (una niña). Tú nos dijiste que si no nos hacíamos como uno/a de éstos/as no entraríamos en el Reino de los cielos. Y yo, así como toda la comunidad, lo único que deseamos es hacernos digno de Ti y poder compartir contigo la vida de la que nos quieres hacer copartícipes. No nos dejes que crezcamos en esas viejas cosas y formas de ser de las que somos especialitas la gente adulta. Haznos semejantes a los/as más pequeños y pequeñas, y da la vuelta a nuestros corazones.


PRESENTACIÓN DE UN VASO DE ACEITE

(Puede hacer la ofrenda cualquiera que viva un compromiso en los ámbitos más difíciles y fronterizos de la Iglesia y de la fe)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco este vaso de aceite, símbolo de la acogida y del querer ser, como tu Hijo, bálsamo y calmante de cualquier hombre y mujer en tantas dificultades como sufren en la vida. Igual que la comunidad lo es para quienes nos comprometemos en los ámbitos más complicados y difíciles del mundo y de la sociedad, todos nosotros y nosotras lo queremos ser de todos los hombres y mujeres. Nuestra preocupación es servirles. No permitas, tampoco, que tu Iglesia lo olvide, ya que ella es maestra y que, como tal, se ha de desvivir por todos y todas y cada uno/a de sus hijos e hijas, la humanidad entera.


PRESENTACIÓN DE UN MAPA DE CARRETERAS

(Hace la ofrenda un(a) joven)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este mapa de carreteras, que es una guía para no desorientarse y perderse por los caminos. Y lo hago, porque quiero, en nombre de toda esta comunidad, decirte que Tú eres nuestro mapa y nuestro guía, el camino que queremos seguir para volver al Padre y a su Reino. No permitas que nos distraigamos ni que nos desorientemos.


PRESENTACIÓN DE UNA CESTA LLENA DE RICAS FRUTAS

(Lo pueden llevar dos niñas de la comunidad y otra tercera hace la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Aquí tienes, Señor, esta cesta repleta de ricas y sabrosas frutas, que te las ofrecemos personalmente, pero también en nombre de toda la comunidad, con el propósito de ser todos nosotros y todas nosotras como los buenos y sanos árboles que las han producido. No consientas que nuestras vidas sean estériles. Haznos, por tu abundante gracia, dar frutos de vida cristiana.

Prefacio

(Puestos en pie, el Presidente inicia la oración de Acción de Gracias, a la que se une la comunidad, diciendo: «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS ENVIAS A PREDICAR LA BUENA NOTICIA»).

Te damos gracias, Señor y Padre nuestro,
porque, desde antiguo,
suscitaste en el corazón de tu pueblo profetas,
que dijeran en todo momento,
oportuna e inoportunamente, tu Palabra
y, así, no fuera como rebaño sin pastor
ni víctima de la confusión del mundo,
sino que supiera siempre tu voluntad
y lo que a Ti te agradaba para su salvación.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS ENVIAS A PREDICAR LA BUENA NOTICIA»

Tú fuiste siempre su apoyo en los momentos de desánimo
o cuando el mundo arreció contra ellos su persecución
y quiso silenciarles para siempre,
llegando hasta el extremo,
como en el caso de Jeremías,
de seguirles diciendo tu Palabra
y que ésta, si era silenciada,
fuera en su mismo interior
como un fuego que devoraba sus entrañas.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS ENVIAS A PREDICAR LA BUENA NOTICIA»

En la plenitud de los tiempos,
nos enviaste a tu Hijo Jesucristo,
tu misma Palabra hecha carne,
para que, de forma más evidente,
nos mostrara los secretos de tu corazón.
Como hizo el pueblo viejo con tus profetas,
los hombres y las mujeres, matando a tu Hijo,
quisieron silenciar para siempre tu Palabra
y vivir, desde entonces, por el gobierno de su sinrazón.
Sin embargo, tu Hijo volvió a florecer en el sepulcro
y la noche y las tinieblas volvieron a oír tu Voz
y fue nuevo día y nueva vida para los hombres y las mujeres,
a quienes regalaste, además, tu propio Espíritu,
para que no se quedaran nunca más huérfanos/as de tu voluntad.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS ENVIAS A PREDICAR LA BUENA NOTICIA»

Cumpliendo lo que había anticipado uno de tus profetas,
por la generosa donación de tu Espíritu,
hiciste de tu nuevo pueblo,
un pueblo entero de profetas,
capaces de amplificar tu palabra
por todos los rincones de la tierra
y hacer presente, por la fidelidad de su testimonio,
tu deseo universal de salvación.
A veces la Iglesia se ha creído la dueña
y ha querido enmendar tu Palabra.
Otras veces ha perseguido también a tus profetas
y los ha clasificado como marginales.
Pero Tú, siempre fiel a tu amor,
la has seguido llamando a los caminos de tu voluntad.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS ENVIAS A PREDICAR LA BUENA NOTICIA»

Que no se apaguen en el seno de tu Iglesia
las voces exigentes de los profetas,
porque necesita caminar hacia la santidad.
Que no acalle ella, como comunidad entera,
las palabras que Tú regalas al mundo
y su refrendo con obras, porque vale más la coherencia
que todos los discursos humanos.
Que cada uno/a de nosotros y de nosotras, por ser tus profetas,
digamos, en medio de nuestras vidas, tu Palabra
y la vivamos en el testimonio comprometido.
Estamos seguros/as, Señor, de que Tú nos darás tu fortaleza.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE NOS ENVIAS A PREDICAR LA BUENA NOTICIA»

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: como Ezequiel, como Pablo, como tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia, nosotros y nosotras hemos sentido la llamada de Dios, para anunciar la buena noticia de Cristo a todos los hombres y mujeres y sentir la fuerza de Dios para dar testimonio con nuestro compromiso. Que el Espíritu del mismo Cristo Jesús nos acompañe en la tarea. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“El Espíritu del Señor está sobre mí;
me ha enviado para anunciar el evangelio a los pobres”




A nada que nos paremos a pensar, descubrimos cómo en nuestro interior tendemos a valorar aquello que percibimos como fuerte, poderoso, seguro y, en ello, depositamos nuestra confianza. Una vez más, la dinámica del Reino va por otro camino. ¡Qué casualidad!

Las tres lecturas de hoy nos presentan otra manera se situarse en la vida: desde el lugar de los débiles, de los pequeños, de lo insignificante, porque resulta que es ahí donde mejor nos podemos encontrar con el Dios de la vida. Si algo dificultó la fe en Jesús fue precisamente su procedencia humana, para unos seres que seguían buscando a Dios en lo fuerte y en lo extraordinario: “¿No es éste el hijo del carpintero...?”.

Aceptar esto nos cuesta. Pero... ¿no residen ahí precisamente todas nuestras posibilidades? Porque nosotros y nosotras también sabemos de nuestra debilidad y pequeñez personal. La mayoría de nosotros y nosotras somos gente sencilla, con grandezas y limitaciones. Y es ahí precisamente donde quiere estar el Dios de Jesucristo, no entre los/as grandes de este mundo, no en el poder y la fuerza, sino presente en nuestra debilidad, para llenarla de vida. Ésta es la Buena Noticia, rubricada por Él con una entrega total. La vida del Carpintero culminó en Resurrección.

Creer en la fuerza de lo débil, es entrar en la dinámica del Reino, es acogerlo como camino para encontrar la felicidad del ser humano.

¡DICHOSOS y DICHOSAS los/as que no se escandalizan de este Dios!

bidean@bidean.net
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