Ciclo B - Tiempo Ordinario2 - Natividad de San Juan Bautista - 24 de junio - Año 2018

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Bienvenidos y bienvenidas, hermanos y hermanas, a esta celebración de la Eucaristía en torno a la mesa del Señor.

Hoy la liturgia nos pone mirando a una figura singular de la historia de la salvación: es la figura del PRECURSOR, de Juan, el Bautista.

Él, con la misión específica de SEÑALAR al Esperado, nos propone un estilo de vida necesario para acoger al que llega. Su vida y su mensaje serán hoy los que “den tono” a esta celebración y encuentro. Iniciamos abiertos y abiertas a su mensaje y a su persona, para así prepararnos a acoger al mismo Señor Jesús.

Con estas actitudes, iniciamos la celebración.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Isaías 49, 1-6

El profeta Isaías siente que es elegido por Dios desde sus mismos orígenes, desde el seno materno. Su elección y misión son dones gratuitos de Dios. El profeta corresponderá con fidelidad a la llamada y en la misión a favor de su pueblo. Nos preparamos a acoger esa experiencia vital que el profeta nos quiere transmitir.


2ª Lectura: Hechos de los Apóstoles 13, 22-26

El apóstol Pablo dirige su discurso a los judíos de Antioquia de Pisidia y les expone en líneas generales la síntesis de la salvación. Les invita y les anima a acoger el mensaje salvífico anunciado. Juan, el Bautista, es un eslabón en esa historia. Escuchamos su reflexión.


Evangelio: Lucas 1, 57-66. 80

El llamado “Evangelio de la infancia”, que presenta el evangelista Lucas, está estructurado sobre el paralelismo de dos anuncios y de dos nacimientos, el de Juan y el de Jesús. El evangelio de hoy narra el nacimiento de Juan, el Bautista, como intervención directa del mismo Dios. Escuchamos.

Oración de los fieles

Con espíritu humilde y confiado, presentamos a Dios Padre-Madre nuestra oración en favor de la Iglesia y de la humanidad.

1.- Para que la Iglesia se mantenga siempre atenta a la Palabra de Dios y a los signos de los tiempos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Para que los gobernantes del mundo entero luchen por la defensa de los derechos humanos y la implantación de la justicia. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.- Para que en nuestra Iglesia y en nuestro mundo nunca nos falten PROFETAS que denuncien los males que acosan a los/as más débiles, y anuncien el proyecto de la fraternidad y de la igualdad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por tantas personas que viven en favor de los demás con una vida entregada, para que sientan y experimenten la fuerza del Espíritu de Jesús y nunca les falte nuestro apoyo y solidaridad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por cuantos y cuantas nos hemos reunido en la celebración de este día, para que al estilo de Juan, el Bautista, señalemos siempre el camino que lleva al encuentro con Cristo, el Señor. ROGUEMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE UN FAROL ENCENDIDO

(Hace esta ofrenda uno/a de los militantes de la comunidad o cualquiera de los adultos/as que está comprometido/a en alguna actividad política, sindical o cívica. Entrega el farol al presidente, que lo deposita sobre la mesa del altar. Luego dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este farol encendido, en este domingo en el que recordamos la figura del profeta Juan, el Bautista. Esta luz es el símbolo de Jesucristo resucitado y del compromiso que tantos profetas han vivido a lo largo de los tiempos. Te la ofrezco, hoy, como expresión de la lucha de tu Iglesia y de tantos hombres y mujeres empeñados por la transformación del mundo. Acéptala con tu bondad de Padre, empeñado por la causa de los/as más débiles.


PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE LLENO DE SAL

(Esta ofrenda la puede hacer un/una adulto/a de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo, y lo hago en nombre personal, de todos los militantes y de la propia comunidad, este recipiente lleno de sal, como símbolo de nuestra presencia evangelizadora y transformadora del mundo. Igual que otras generaciones de creyentes han evangelizado a tantos pueblos, nosotros y nosotras queremos ser presencia misionera en este mundo, a pesar de las muchas dificultades con las que nos encontramos. Danos, sin embargo, tu gracia, porque sin ella nuestra sal se vuelve insípida.


PRESENTACIÓN DEL FRASQUITO DEL CRISMA

(Lo presenta un adulto, hombre o mujer, del grupo de Liturgia de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, este frasquito de aceite con el que todos y todas hemos sido ungidos y ungidas, para recibir de Ti la fuerza que precisamos en orden a testimoniar nuestra fe en medio del mundo. Acepta esta oración nuestra y danos tu fortaleza, que tanto precisamos, porque nuestro mundo y cultura necesitan de nuevos testigos vivos, nuevos profetas que denuncien las injusticias y anuncien el don de tu salvación.


PRESENTACIÓN DE UN MEDICAMENTO

(Con el envoltorio sería suficiente, para tener el valor de símbolo. Y lo puede presentar alguien relacionado con la sanidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo un medicamento, porque pensamos que es un buen signo de la misericordia, una de las cualidades fundamentales de una comunidad cristiana y de todo evangelizador. Queremos ser eso: medicina para los otros y otras. Bálsamo y aceite que curen las heridas de los/as demás. Mera capacidad de escucha, que alivie y aligere los problemas de los otros y de las otras. Y lo queremos hacer a imagen de tu Hijo Jesucristo, tal como Él lo hizo antes y lo hace ahora con nosotros y nosotras.


PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE CON LEVADURA

(Debe hacer la ofrenda un militante de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, yo te traigo este pequeño recipiente lleno de levadura, una sustancia capaz de transformar una gran cantidad de masa. Y lo hago en nombre de los/as cristianos y cristianas militantes en esa lucha por crear una sociedad más humana, más igualitaria y más solidaria; esto es, más justa y para todos y todas . Muchos y muchas de los/as “profetas” han sido un maravillo ejemplo de ese compromiso. Te volvemos a ofrecer sus vidas. Haznos a nosotros y nosotras con capacidad de entrega y de servicio para seguir adelante en esa causa.

Prefacio

(Todos, de pie, se disponen a participar en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE LOS/LAS PROFETAS NOS DAN TU BUENA NOTICIA»).

Te bendecimos, Señor, y te damos gracias,
porque Tú eres el origen de la vocación profética.
Eres Tú quien los/as suscitas
y pones en sus bocas tus palabras,
para que, en medio del mundo y de tu Iglesia,
hagan resonar la verdad ante la mentira
y enciendan la luz entre las tinieblas.
Son la sal que reviven la vida,
el aceite que engrasa nuestra existencia
y el bisturí que saja y sana
el mal que se oculta bajo nuestras apariencias.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE LOS/LAS PROFETAS NOS DAN TU BUENA NOTICIA».

Los/as suscitaste en los viejos tiempos,
cuando Tú te uniste a Israel en alianza.
Y, por ellos/as, dijiste a tu pueblo tu voluntad
y nunca le faltó tu palabra.
Si los tuyos les persiguieron,
tú fuiste la fortaleza en medio de su debilidad,
para que sus pocas fuerzas no les llevasen a enmudecer
y se oscurecieran definitivamente tus sendas.
Tú mismo les abriste a su conocimiento el futuro,
para que pudieran ser testigos anticipados
de la gracia de tu Mesías y de tu Reino.
Y encendiste también la esperanza
en los que, con corazón confiado,
quisieron soñar y dejarse llevar de tu mano.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE LOS/LAS PROFETAS NOS DAN TU BUENA NOTICIA».

Llegada la plenitud de los tiempos,
no conforme con la mediación de los profetas,
nos enviaste a tu Hijo único,
que se hizo carne de una mujer de pueblo,
para ser el profeta de los/as profetas.
Recorrió los caminos de la historia,
se compareció de nuestros muchos problemas
y nos dijo tu misma palabra,
la que nacía de tu corazón
y nos ofrecía a todos y a todas la salvación.
Como todos/as los/as profetas sufrió persecución
y murió en una cruz,
dando por nosotros y nosotras su vida.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE LOS/LAS PROFETAS NOS DAN TU BUENA NOTICIA».

Resucitado de entre los muertos,
envió tu Espíritu sobre la Iglesia,
para que todos y todas, y no sólo unos pocos,
fuéramos auténticos y auténticas profetas.
Y, desde entonces, por la gracia de tu Espíritu,
no sólo la Iglesia entera, sino también
cada uno/a de nosotros y de nosotras
podemos decir tu palabra,
denunciando cuanto impide el proyecto del Reino,
y anunciándolo como Buena Nueva.
R/. «GRACIAS, SEÑOR, PORQUE LOS/LAS PROFETAS NOS DAN TU BUENA NOTICIA».

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: en este domingo hemos celebrado el nacimiento de Juan, el Bautista, el PRECURSOR de Jesús, de quien dio un testimonio claro y comprometido. Él es el que “señala” al Salvador, para que cuantos/as lo deseen puedan encontrarse personalmente con Él. Ésta es también nuestra tarea y misión: indicar el camino para que otros hombres y mujeres se encuentren con el Salvador. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“A ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos”




En nuestro caminar, la liturgia de este día nos presenta la fiesta del Nacimiento de JUAN, el Precursor de Cristo, nuestro Salvador: ocasión para descubrir todo el significado de esta figura tan especial y cargada de contenido.

Es un hecho: cuando nace un niño, es fácil preguntarse qué será de ese niño cuando sea mayor, cómo nos sentiremos con él y él con nosotros... Y más cosas, cosas muy importantes. Pues, hace mucho tiempo, nació un niño y su nacimiento es presentado rodeado de signos prodigiosos y que hablan de futuro. El nombre de ese niño es JUAN. Su nacimiento alegró a muchos.

La MISIÓN de Juan fue el de ser PRECURSOR del Esperado de las gentes, del Mesías. No le fue fácil llevar a cabo su misión. Primero, fue forjado en la soledad del desierto y junto al Jordán; luego, tuvo que defender la verdad ante Herodes, hasta el punto de entregar su vida en razón de la fidelidad a la misión recibida. Es la condición del enviado.

Pero el Siervo, el elegido por Dios desde el seno materno (1ª lectura), recibe de Dios mismo la fuerza y el coraje para responder a la misión recibida. Así se nos presenta toda la vida y el mensaje de Juan: cargado de “SIGNOS” de Dios, a este Dios a quien el Bautista “prepara los caminos”.

Todo cristiano y cristiana ha recibido una misión: “preparad los caminos del Señor”: ¡Cuánta necesidad de esto tienen hoy nuestro mundo, nuestra Iglesia, nuestras comunidades...! Y “anunciar con valentía el Evangelio”: ¡Cuánta tarea queda!

¡Feliz fiesta de JUAN, el Precursor!
¡Felices los y las que “preparan los caminos del Señor”!

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