Ciclo B - Tiempo Ordinario2 - Domingo 10º - 10 de junio - Año 2018

Liturgia Salmo

Evangelio

Monición de Entrada: MOTIVACIÓN

Hermanos y hermanas: bienvenidos/as a esta celebración, en cuyo centro está Jesús, el Maestro y Señor, que nos invita a mirar hacia el Dios-Padre de la Vida.

Tras celebrar las HERMOSAS y GRANDES FIESTAS de nuestra fe cristiana, nos ponemos a caminar tras las huellas de Jesús, el Maestro y Señor, porque sabemos -por experiencia- que es el único camino que nos va a llevar al encuentro con Dios-Padre y con los dones que constantemente nos brinda.

Él, también hoy, nos recordará el proyecto amoroso de Dios, pero también la actitud de incomprensión y de rechazo que ese proyecto encuentra en el corazón humano a través de la historia. El mismo Jesús vive ese mismo rechazo, si bien sus palabras y sus gestos producen profunda admiración en los hombres y mujeres de sencillo corazón. Y, por eso mismo, hay motivos para la esperanza: en el evangelio de hoy, Jesús convoca una NUEVA FRATERNIDAD, unida en el amor a la voluntad del Padre y a la que llama su NUEVA FAMILIA.

Esto merece la pena celebrarlo y este nuestro encuentro quiere ser signo claco de esta FRATERNIDAD. Comenzamos.

Moniciones a las lecturas

1ª Lectura: Génesis 3, 9-15

Según el autor sagrado, desde los mismos orígenes, el proyecto de Dios es de vida y de plenitud. Pero, al mismo tiempo, descubre la presencia del mal que le lleva al hombre y a la mujer a rechazar ese plan amoroso de Dios, alejándose y rompiendo esa relación con Él. Ahí se inicia la Historia de la Salvación que culmina en la persona de Jesús de Nazaret. Acogemos esta reflexión, escuchándolo desde el corazón.


2ª Lectura: 2 Corintios 4, 13 – 5, 1

El apóstol Pablo prosigue y ahonda, en esta lectura, su convicción de que es en Cristo donde se realiza en plenitud esta historia de la salvación por parte de Dios. Esto es, la victoria sobre el mal es obra exclusiva de Dios, que resucitando a Jesús, nos hace partícipes de esa nueva situación. Hermoso mensaje para nuestra condición de caminantes y seguidores de este Jesús. Escuchamos su testimonio.


Evangelio: Marcos 3, 20-35

El evangelio nos presenta a Jesús y su vida entera como una lucha contra el mal que nos aleja del proyecto de Dios, que se concreta en la llegada del Reino de Dios a nosotros y nosotras. Pero como nos presenta el relato de hoy, no le resultó nada fácil a Jesús esta lucha: de hecho le rechazan tanto sus parientes como los maestros de la ley. Aquí es donde nos presenta el Maestro la gran novedad, la que Él llama su NUEVA FAMILIA. Ésta es la oferta que nos realiza. ¿Le acogeremos? Lo escuchamos.

Oración de los fieles

Como hijos e hijas que hemos sido salvados/as y liberados/as del mal por Jesús, el Hijo predilecto, dirigimos nuestra oración a Dios-Padre con la confianza y la garantía de que vamos a ser escuchados y escuchadas.

1.- Por la Iglesia, para que, apoyada en la roca firme de la propuesta y persona de Cristo, sea fiel transmisora del mensaje de salvación y de vida a toda la humanidad. OREMOS AL SEÑOR.

2.- Por los gobernantes de todos los países del mundo y, de forma especial, por los más cercanos a nuestros y nosotras, para que fomenten la paz y no pongan obstáculos a la reconciliación en nuestra sociedad. OREMOS AL SEÑOR.

3.- Por los/as jóvenes y cuantos/as mantienen encendida la ilusión en el mundo, para que se esfuercen en construir un mundo mejor, en el que no quede excluido el espíritu evangélico y de fraternidad. OREMOS AL SEÑOR.

4.- Por todos los enfermos/as, por los/as que viven en soledad y se sienten abandona¬dos/as, para que encuentren en nosotros y en nosotras comprensión y cariño, que les aumente la esperanza. OREMOS AL SEÑOR.

5.- Por nosotros y nosotras que estamos aquí reunidos/as y por toda nuestra comunidad, para que cooperemos a extender el Reino de Dios con un estilo de vida determinado, siendo auténticos testigos del Evangelio. OREMOS AL SEÑOR.

Presentación de las ofrendas

NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.

POR FAVOR: que nadie piense que hay que hacer todos ellos. Que cada Comunidad o Grupo de Liturgia los escoja y los adapte a su realidad.



PRESENTACIÓN DE VASO DE AGUA BENDITA CON SAL

(Esta ofrenda la puede hacer un nuevo miembro de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo esta mezcla de agua bendita y sal, que responde a una costumbre muy antigua y arraigada en muchos lugares, por la que, por su aspersión, se ahuyentan los poderes del mal. Con esta ofrenda queremos expresarte nuestros deseos de luchar contra todo aquello que dificulta la vida y la convivencia y pedirte que nos concedas la fuerza de tu Espíritu, para que nos fortalezca en esta lucha y nos conceda su protección.

(Concluida la ofrenda, da el recipiente al Presidente. La comunidad se pone de pie y el Presidente la asperja)


PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE CON LEVADURA

(Debe hacer la ofrenda una persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, yo te traigo este pequeño recipiente lleno de levadura, una sustancia capaz de transformar una gran cantidad de masa. Y lo hago en nombre de los cristianos y cristianas militantes en esa lucha por crear una sociedad más humana, más igualitaria y más solidaria; esto es, más justa y para todos y todas. Te ofrecemos las vidas de tantas personas que viven y trabajan para que todo esto sea verdad. Y haznos a nosotros y a nosotras con capacidad de entrega y de servicio para seguir adelante en la causa del Evangelio.


PRESENTACIÓN DE UNA JARRA DE AGUA

(Conviene que sea una jarra de cristal, para que se pueda ver el agua que contiene. La presenta una persona de la Comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: Jesús nos recuerda en el evangelio, que un vaso de agua dado con amor no quedará sin recompensa. Te presento, en nombre de toda la Comunidad, esta jarra de agua, como expresión de tantos gestos de amor y de fraternidad como se viven en nuestro mundo; muchos de estos gestos, son callados y ocultos. Pero también te ofrecemos con esta jarra nuestro compromiso, concreto y generoso, de ser cercanos/as y solidarios/as, mujeres y hombres que comparten en la sencillez de la vida. Te pedimos que nos ayudes en esta tarea.


PRESENTACIÓN DE UN ICONO DE LA VIRGEN

(Esta ofrenda la puede hacer uno o una de los/las jóvenes)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, yo te ofrezco este bello icono de la Madre de tu Hijo, como expresión de la valoración que hacemos de ella. Creemos que es nuestra madre e intercesora ante Ti, pero hoy queremos ofrecerte, además, nuestra disponibilidad a imitarla. Como ella queremos ser oyentes de tu Palabra y cumplidores de tu voluntad, construyendo, de ese modo, la NUEVA FAMILIA que Jesús nos ha presentado en el Evangelio.


PRESENTACIÓN DE UN VASO DE ACEITE

(Puede hacer la ofrenda alguna persona adulta que vive su compromiso en los ámbitos más difíciles y fronterizos de la Iglesia y de la fe)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco este vaso de aceite, símbolo de la acogida y del querer ser, como tu Hijo, bálsamo y calmante de cualquier persona ante tantas dificultades como sufren en la vida. Igual que la comunidad quiere ser una respuesta positiva y adecuada para tantas personas necesitadas, así nosotros y nosotras queremos vivir en favor de los/as demás. Nuestra preocupación quiere ser el servirles. Que nunca olvidemos que nuestra finalidad son los otros/as. No permitas tampoco que tu Iglesia lo olvide: que ella es madre y que, como tal, se ha de desvivir por todos/as y cada uno/a de sus hijos e hijas, la humanidad entera.

Prefacio

(Todos de pie, se disponen a participar en la oración de Acción de Gracias, diciendo: «GRACIAS, PADRE, PORQUE EN JESÚS, TU HIJO AMADO, NOS CONCEDES UNA VIDA NUEVA Y PLENA»).

Te damos gracias y te bendecimos,
Dios, Padre rico en misericordia,
porque, si el hombre y la mujer te dieron la espalda
desde los orígenes,
dejándose dominar por el mal
y pretendiendo ser como Tú,
Tú no los abandonaste a su suerte,
sino que ya en ese instante,
nos prometiste un proyecto de salvación
que llegaría en la plenitud de los tiempos,
de una manera singular y extraordinaria.
R/. GRACIAS, PADRE, PORQUE EN JESÚS, TU HIJO AMADO, NOS CONCEDES UNA VIDA NUEVA Y PLENA.

Larga fue la espera, Señor y Padre nuestro,
que debimos realizar los hombres y las mujeres,
aunque nunca nos faltó la esperanza
en nuestra definitiva victoria,
ni Tú nos dejaste en el olvido,
pues, tiempo al tiempo,
suscitaste reyes, jueces y profetas,
que dijeron tu palabra
y condujeron a tu pueblo
por los caminos de tu voluntad.
R/. GRACIAS, PADRE, PORQUE EN JESÚS, TU HIJO AMADO, NOS CONCEDES UNA VIDA NUEVA Y PLENA.

Llegada la plenitud de los tiempos,
tomaste carne en tu Hijo Jesucristo,
nacido de María, una mujer sencilla del pueblo,
quien probado en mil dificultades
no dudó en cumplir tus deseos,
abrazando, por nuestra salvación, la Cruz.
Tú no le dejaste muerto para siempre,
sino que lo rescataste a la nueva vida,
en la que el mal de este mundo ya no existe
ni tiene nunca más poder sobre Él.
R/. GRACIAS, PADRE, PORQUE EN JESÚS, TU HIJO AMADO, NOS CONCEDES UNA VIDA NUEVA Y PLENA.

Los que vivimos a la espera
de participar definitivamente en su Resurrección
sabemos cuál es la garantía de la victoria,
aunque aún no se haya acabado nuestra lucha.
Como a tu Hijo Jesucristo,
nos pides que escuchemos fielmente tu Palabra
y vivamos pendientes de tu voluntad,
aunque no nos dejas solos en esa tarea,
pues nos has concedido
la luz y la fuerza de tu Espíritu.
R/. GRACIAS, PADRE, PORQUE EN JESÚS, TU HIJO AMADO, NOS CONCEDES UNA VIDA NUEVA Y PLENA.

Y por si no fuera poco
nos has dejado a su Madre, la Virgen María,
una como nosotros,
que escuchó tu Palabra
y se hizo carne en su seno,
para vivir con escrupulosa fidelidad.
Ella es, además nuestra madre,
que nos engendró en los dolores de la cruz.
Ella es, por eso, intercesora nuestra
y, también, espejo en el que mirar
nuestra fe, caridad y seguimiento.
R/. GRACIAS, PADRE, PORQUE EN JESÚS, TU HIJO AMADO, NOS CONCEDES UNA VIDA NUEVA Y PLENA.

Monición de Despedida

Hermanos y hermanas: hemos compartido con gozo la Mesa del pan y de la Palabra en torno a Jesús, el Maestro y Señor resucitado. Él nos ha convocado porque quiere seguir trabajándonos en su ESCUELA. Y así es donde descubrimos que a Él no le resultó nada fácil el camino; al contrario, sintió el rechazo de su entorno, incluso de sus parientes. Con todo, Él nos ha presentado una HERMOSA OPORTUNIDAD: formar parte de una NUEVA FAMILIA que Él inaugura. Seguro que nos irá instruyendo para esta tarea. Ahora, nos envía a ser TESTIGOS de esta nueva condición, participando de su Familia y anunciándola a nuestro entorno con la vida de cada día. ¡Feliz semana de testimonio cristiano!

Reflexión para este día

“Éstos son mi madre y mis hermanos.
El que cumple la voluntad de Dios,
ése es mi hermano y mi hermana y mi madre”





Terminadas ya las fiestas de Pascua en sus diversas expresiones (Domingo de Resurrección, Ascensión, Pentecostés…), hoy volvemos a ENCONTRARNOS con el Maestro, con Jesús de Nazaret, y es que Él camina junto a nosotros para siempre y, además, ése es su deseo. Además, quiere que formemos parte de su ESCUELA porque merece la pena ir madurando y profundizando cuanto Él nos ofrece.

Con todo, en este domingo se nos ofrecerá una realidad muy concreta: que nosotros/as podemos rechazar la oferta de Dios como también la propuesta de Jesús. Es la historia de la humanidad, comenzando desde los orígenes (primera lectura), así como ante el mismo Jesús, que es la presencia salvadora de Dios-Padre para cuantos le acogen (lectura del evangelio).

De hecho, hoy nuevamente, se nos recordará cómo Jesús es rechazado entre los suyos, como también es calumniado por los maestros de la ley de su pueblo, siendo acusado incluso de actuar con el poder del mismo demonio y de estar poseído por un espíritu inmundo. ¿La razón? Porque sus palabras y acciones (las de Jesús) hablan de un Dios amoroso para con la humanidad. Y resulta que son las personas sencillas y marginadas las que ACOGEN con gozo esta Buena Noticia y se sienten atraídos por este Maestro.

Pero hay una razón para la ESPERANZA: en el mismo relato evangélico de hoy, Jesús nos convoca a una NUEVA FRATERNIDAD, unidos en el amor a la voluntad del Padre-Dios. Es la FAMILIA que se crea en torno al mismo Jesús: “Éstos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”. ¡Está muy claro para quien quiere escucharle desde el corazón!

Por lo tanto, aquí nos encontramos ante la PROPUESTA de Jesús, el Maestro: podemos formar parte de su familia o… “tirar por otro camino”.

¡DICHOSOS y DICHOSAS
quienes deciden formar parte de la NUEVA FAMILIA que Jesús propone,
porque tendrán a Dios por Padre!

bidean@bidean.net
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